Santa María de Lebeña es una iglesia paradigmática del estilo llamado «mozárabe» o «de repoblación» pues en ella se dan las tres influencias que definen este arte: asturiana, visigoda y musulmana.
Murales ocultos de Liébana
Ermita rupestre de Cambarco. La estructura en planta es del tipo trinque, con tres ábsides dispuestos en forma de trébol y una nave de un tramo, al final del cual se localiza la puerta de acceso.
La comarca de Liébana es como entrar en un mundo aparte, dormida a la vera de sus antiguos monasterios. Tenemos conocimiento de la existencia de estos monasterios desde el siglo VIII, cuando el rey Alfonso I (739-757) llevo a cabo el proyecto de repoblación con cristianos procedentes de la Meseta.
En el siglo X había más de trece monasterios habitados pero todos los templos han sufrido transformaciones a lo largo de los siglos, unos cambiaron de advocación, otros han pasado a ser ermitas o iglesias, por lo que los edificios más antiguos conservados en Liébana son: la iglesia Santa Maria de Lebeña, la Cueva Santa ubicada en las inmediaciones del Monasterio de Santo Toribio, la ermita rupestre de Cambarro y los restos mozárabes de la ermita de San Andrés en Enterría.
Una parte del territorio de Liébana perteneció a la diócesis de León y otra a la de Palencia, los límites diocesanos, ofrecían antes una gran diferencia con los provinciales por diferentes motivos. En 1754 fue creada la diócesis de Santander y a partir de ese momento arranca su historia como tal.
«Murales ocultos» es un proyecto colaborativo entre la Fundación Santa María de Toraya y la Fundación Camino Lebaniego. Su objetivo es: conservar, restaurar y dar visibilidad a las pinturas murales de la Comarca de Liébana, que han permanecido ocultas durante siglos.
En determinadas épocas de nuestro pasado, la proliferación de retablos se unió a la costumbre existente desde el siglo XVI de encalar los muros internos de las iglesias, ocultando las pinturas que adornaban el muro frontal del presbiterio.
Liébana llama la atención por su paisaje, un pequeño paraíso en tierras cántabras que no deja indiferente al que lo descubre. Los abruptos accesos de antaño al lugar, avivan aún más el misterio que rodea a este peculiar foco artístico donde muchos artistas anónimos dejaron su impronta hasta nuestros días.
Los lugares de peregrinaje como Liébana, comparten siempre una cualidad mágica y misteriosa que seduce al visitante y lo transporta a una experiencia única.
La iglesia de San Jorge en Ledantes, es de origen tardomedieval.
El descubrimiento de las pinturas del ábside se produjo en 1986 tras desmontar el retablo mayor del templo para llevar a cabo su restauración, una vez más puso de manifiesto que entre los siglos XII y XVI la pintura mural alcanzó un importante desarrollo en Cantabria, hasta su paulatina desaparición a raíz de la aparición de los talleres retablistas.
En la inscripción que encontramos en la iglesia podemos saber que la construcción del presbiterio se concluyó en 1553 y que años después, en 1568, se realizaron las pinturas.
Murales destacados
CAPILLA DEL CEMENTERIO DE OJEDO
CAPILLA DEL CARMEN
